Memorias De Una Vida

Diario De Un Aventurero Por La Vida

De vida sedentaria a vida nómada

en 11/04/2013

Ayer hablaba con un amigo por teléfono y me decía lo siguiente: “es normal que te aburras. Tú eres una persona muy activa y ahora con el mal tiempo que hace es lógico que estés así”.

Al colgar el teléfono se me quedaron estas palabras en la cabeza y empecé a pensar en la vida que llevaba no hace muchos años.

Echando la mirada atrás, allá por el año 2.009, mi vida era ir al trabajo y al volver a casa me tiraba en la cama hasta la hora de cenar. Me levantaba, comía algo, veía un rato la televisión y de nuevo a dormir hasta el día siguiente.

Excepto alguna tarde que quedaba con alguien para tomarte algo el resto de días eran así. Los fin de semana me quedaba igualmente en casa y solamente salía de vez en cuando para comprar algo. Una vida totalmente sedentaria y lo peor de todo una vida muy triste para un chaval de tan solo 23 años.

Llegó noviembre de 2.009 y ello supuso el primer cambio notable en mi vida. Unos meses trabajando en Bilbao supusieron que los fin de semana aprovechara para salir a ver aquellas tierras. Ya era algo lo que me movía y mi vida no era ya tan sedentaria.

A mi vuelta a Extremadura en abril de 2.010 me propuse salir a conocer sitios extremeños ya que me conocía mejor el País Vasco que mi tierra de toda la vida. Y me daba vergüenza que la gente de allí me preguntara qué cosas bonitas se podían visitar en Extremadura y yo no saber qué contestarles.

Se metió el verano y con el calor no me apetecía salir a ver nada. De nuevo una vida sedentaria llamaba a mis puertas y tenía que evitar eso como fuera. La solución fue que por las tardes cuando el Sol ya estaba cayendo salía a andar una hora o una hora y media para moverme algo. Y así fue durante todo el otoño-invierno.

Pero el paso más notable hacia mi vida nómada fue el día que mi compañero habitual de aventuras me dijo lo siguiente: “oye, veo que sigues saliendo a andar. El próximo domingo me voy a ir a hacer la Ruta del Emperador y voy solo. Vente si quieres y echamos el día”.

Acepté la idea después de pensármelo mucho ya que creía que no iba a aguantar tantas horas andando. Fue a partir de ese día y de esa ruta cuando empezamos a hacer senderismo por distintos puntos de Extremadura.

Y desde entonces no hemos parado de visitar sitios bien con el coche o bien andando. Era febrero de 2.011 y un gran cambio para bien se producía en mi vida. Un cambio de una vida sedentaria a una vida nómada e inquieta.

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