Memorias De Una Vida

Diario De Un Aventurero Por La Vida

Décimo aniversario y análisis 2017

El pasado día 6 de diciembre se cumplió diez años desde que decidí crear Memorias de una Vida.

Diez años dan para mucho, para momentos buenos, momentos muy buenos, momentos malos y momentos horribles. Pero, si hacemos un balance general, claramente sacamos cosas positivas.

Cuando el blog vio la luz de la vida no tenía las cosas que tengo hoy. Y no me refiero a cosas materiales, las cuales se consumen con el paso del tiempo, sino a cosas que hacen que tu vida sea más satisfactoria. Para empezar, en el año 2007 no había escrito ni una sola historia en el blog. Tenía mis cosillas en un cuaderno, el cual decidí tirar a la basura hace más de un año, puesto que solo había cosas tristes en él. Tampoco estaba metido en el ruinoso mundo de la fotografía, hoy por hoy una de mis aficiones favoritas y que tan buenos momentos me ha dado y que espero que siga dándomelas por mucho tiempo más. En aquel año tampoco conocía nada de Extremadura, cuanto más del resto de España. En estos momentos, me siento orgulloso de conocer tantos sitios bonitos de mi tierra.

Según fui creciendo, lo hizo conmigo el blog. Y aquí comencé a subir mis primeras fotos de paisajes (por cierto, bastante malas). Creció tanto, que decidí separarlas y creé Memorias de un Turista, el blog que más actividad tiene de los tres que mantengo. Sí, existe otro blog más, donde escribo mis historias (la última hace poquitos días), el cual es Memorias de una escritura y en él podéis encontrar un adelanto de tres capítulos de mi segundo libro: El caso Iris.

Dicho todo esto, analizamos el presente año. 2017 es un año que comenzó yendo cuesta arriba, con muchos obstáculos en el camino, donde tropecé con varios de ellos y me hicieron caer, retroceder, casi volver al inicio. Por fortuna, tengo a mi alrededor a gente que me ayudó a montarme de nuevo en la bicicleta, me dio un empujón para coger impulso y vuelta a andar. Sin ellas, ahora mismo no iría cuesta abajo, sin frenos, sorteando todos los obstáculos hallados en el camino y sin que nada me pare. ¡¡¡Y QUE LO INTENTEN!!! Además, a la memoria también se me vienen dos personas que, sin ellas saberlo y sin ellas quererlo, hicieron que mi día a día fuera mejor, más ameno, más alegre y que al finalizar la jornada te metas en la cama con una sonrisa por los momentos que te han hecho pasar. Al fin y al cabo, se trata de eso: de sonreír al irte a acostar, recordando momentos del día. Y no de meterte en la cama con lágrimas en los ojos, como sucedió durante una temporada.

A principio de año me propuse una serie de objetivos, cumpliendo casi todos ellos. Fueron los siguientes:

-Seguir leyendo libros. A ser posible, más de cinco. Que son los que he leído en 2016.

-Publicar mi segundo libro, el cual lo tengo muy avanzado y que creo será mejor que el anterior.

-Visitar el otoño del norte. En mente tengo la Selva de Irati, en Navarra; el Hayedo de Altube, en el País Vasco; el Hayedo de Busmayor, en Castilla y León; y el Castañar de El Tiemblo, también en Castilla y León. Tan solo podré ir a uno de ellos y es un dilema cuál elegir.

-Visitar Andalucía. Pero no un sitio cualquiera, sino Córdoba. Y, dentro de Córdoba, hacer una visita a mi antiguo compañero de trabajo. Se la debo desde hace casi dos años.

-Realizar más actividades fuera del mundo laboral. Por supuesto, seguir yendo a la ciudad deportiva. Pero, además, quiero hacer alguna actividad relacionada con el mundo de la fotografía. En mente tengo apuntarme a la Asociación de Fotógrafos Extremeños.

-Tener más confianza en mí mismo, mirar el futuro con optimismo y creer que todo cambiará si te lo propones. Este propósito es el número 1 de la lista y sé que lo lograré sí o sí. The Boss y su música me ayuda a ello. Y cada vez que noto que me vengo abajo, me pongo a escuchar Land of Hope and Dreams o Tougher Than the Rest y me sube el ánimo a marchas forzadas. Gracias, amigo “Dolce & Gabbana”, por recomendarme la música de Bruce Springsteen.

-Y, como último propósito, me propongo seguir mandando a tomar por culo a la gente nociva, a la que solo critica a los demás sin previamente mirarse al espejo, a la que se mueve por la vida por intereses. Esto es algo que ya he hecho en el 2016 y, sin ninguna duda, lo seguiré haciendo en el 2017.

 

Empezando por el primero… no lo he logrado. He leído tres libros completos, y aún estoy leyendo el cuarto: La Regenta. Pero, claro, es que La Regenta es un libro de casi 1200 páginas. Y teniendo en cuenta que tengo que compaginar la lectura con la escritura, me está costando acabarlo. Por lo tanto, creo que puedo dar por cumplido el objetivo.

En cuanto a publicar mi segundo libro, no se ha logrado. Y me temo que tampoco va a poder ser antes de Navidad: era mi propósito. Pero está muy muy muy cerca de conseguirse, quizás para mediados de enero; aunque tampoco quiero adelantar acontecimientos por si surgiera algún problema de última hora.

Hace casi un mes visité el otoño del norte, volví a Euskadi y me volví emocionado por todo lo visto. Ni en mis mejores pensamientos imaginé que iba a encontrar el colorido otoñal tan espectacular como el hallado.

Objetivo no cumplido el visitar Andalucía, Córdoba. Razones me han llevado a ello, pero se ve que tampoco importan mucho, puesto que no se han preocupado de saberlas.

Sigo haciendo actividades fuera del mundo laboral, todas relacionadas con la ciudad deportiva, a la que asisto desde hace año y medio. Cada vez que mi tiempo libre me lo permite, voy a nadar, a clases de aquapilates y, desde últimos de verano, asisto a clases de yoga. Además, en la ciudad deportiva he conocido a personas que, si bien no forman parte de mi círculo de amigos, sí te hacen pasar un rato agradable, incluso de risas. Y como ya he dicho anteriormente, de lo que se trata en la vida es de irse a la cama todos los días con una sonrisa en la cara, recordando los momentos del día.

Cuando uno cae lo más bajo posible y luego te levantas, no te queda otra que comenzar a tener más confianza en ti mismo, en tus posibilidades, en tus capacidades y virtudes. Afortunadamente, y tras mucho luchar contra el día a día, ahora mismo estoy en esa fase de que no se me pone nada por delante. Pensándolo friamente, quizás la vida me tenía que dar una lección para aprender a valorar las cosas que tengo. Y como bien dice el dicho… a base de palos se aprende.

Y llegamos a mi último propósito, a mi favorito, al que más satisfacción me da cumplirlo. En su día tomé la decisión de mandar a tomar por culo a la gente nociva (tengo otra palabra más radical, pero me cortaré porque es demasiado agresiva), a las personas que ponen la sonrisa por delante y los puñales por detrás, las mismas que critican lo que haces o dejas de hacer, como si al final de mes su nómina engordara por hacerlo, y, sobre todo, seguir mandando a tomar por culo a las personas que se mueven por interés. Comencé a hacer todo esto en 2016, he seguido haciéndolo en 2017 y… ¡LO HARÉ EN 2018! Total, la gente que verdaderamente me importa estuvo en el 2016, ha estado en el 2017 y, sin ningún tipo de duda, estará en el 2018.

Quiero finalizar la entrada con una canción que me ayudó a lograr el penúltimo objetivo descrito: el tener más confianza en mí mismo. Por supuesto, es una canción de Bruce Springsteen.

I said, this train, dreams will not be thwarted
This train, faith will be rewarded

 

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He leído “Los bebés robados de sor María”

En tan solo unos días, desde que terminé de leer El domador de leones, he leído Los bebés robados de sor María, de Soledad Arroyo.

La lectura no ha sido para disfrute, de hecho se disfruta muy poco leyendo los relatos desgarradores de los afectados, sino que ha sido una lectura por curiosidad, para saber realmente lo que pasó en aquellos años del franquismo y la transición.

Como ya he dicho, los relatos de gente que fue víctima del robo de bebés ponen los pelos de punta. Hay que tener muy poca alma, caridad y amor para arrancar a los niños de los brazos de los padres y madres, decirles pocas horas después que el bebé había fallecido, y que el niño o niña salga por otra puerta, en brazos de una familia adoptiva y, supuestamente, con mejores medios económicos para poder mantenerlo. Si a todo esto, le unes que fue dirigido, principalmente, por una monja (sor María) puedo entender perfectamente la rabia y frustración sentida por las familias afectadas.

Desde aquí, animo a todas las familias afectadas por los robos de bebés que no se rindan en la búsqueda de la verdad. El hecho de que sor María muriera en el año 2013 es una piedra más en el camino, pero no debe ser un impedimento para encontrar vuestros orígenes. Ánimo.

Y, por supuesto, dar la enhorabuena a Soledad Arroyo por el excelente trabajo realizado en esta investigación. Ella también es una de las afectadas y deseo que encuentre a su hermana, en caso de que no lo haya hecho ya, en la mayor brevedad.

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He leído “Los bebés robados de sor María”

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Escribir por aburrimiento VII

La tormenta ha comenzado, el agua comienza a caer tras unos minutos de tregua…

Las vacaciones veraniegas son sinónimo de levantarse tarde, de descanso, de no hacer nada de provecho, de dormir la siesta a pesar de hacer lo primero, de desconectar de tu vida diaria en la oficina, de tardes en la piscina, en las terrazas tomando algo, de acostarse tarde…

Después de las primeras líneas escritas, sí, es evidente que estoy de vacaciones. Y, aunque algunas de las cosas descritas antes las he seguido al pie de la letra, no he querido tomarme en serio eso de no hacer nada de provecho.

Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada donde conté cosas de mi vida, de lo que hacía, de lo que sentía. En concreto, la última vez fue el 23 de mayo de 2016. Razones personales me han llevado a ello, para que no quedara por escrito nada de este último año y medio.

Volviendo al tema de las vacaciones, estaba deseando que llegara este periodo estival, y largo se me ha hecho su llegada, para organizarme en ciertas cosas que tenía atrasadas desde hace meses (es lo que tiene centrarse en mi segundo libro, casi al 100%, en mis ratos libres).

Para empezar, las vacaciones han servido para ponerme al día sobre la serie Juego de Tronos, la cual comencé a ver a últimos de julio. En menos de un mes logré ver las siete temporadas (a falta del capítulo que se emite hoy mismo). Un gran enganche el mío en esta serie y que me ha gustado mucho.

Una vez terminado de ver la serie me dije que iba a continuar con el libro que comencé a leer en mayo, El domador de leones, y que tenía abandonado también tras haber leído menos de cien páginas. En cuatro días lo he terminado, al engancharme tanto la historia.

Otra de las cosas que me propuse está relacionada con el mundo de la fotografía. Lo primero, organizar algunas que aún tenía por clasificar desde hacía un mes. Y lo segundo, hacer algunas fotografías más y añadirlas a mi colección. Con satisfacción, he logrado ambas cosas. Y de lo segundo, ha sido muy gratificante las fotografías que he hecho, puesto que desde hace mucho tiempo tenía muchas ganas de captar de cerca a algún alacrán (fotografía macro). Es algo que conseguí hace dos días y no fue buscada. Simplemente, me encontré con el alacrán en el campo, de casualidad, y me puse a tirar fotos como loco.

Y, por último, las vacaciones también han servido para pensar en cosas del pasado, del presente y del futuro. Pero, al contrario de otras veces, los pensamientos han sido de ánimo y optimismo. Los pensamientos del pasado, de mi situación hace un año, han servido para decirme a mí mismo ¿quién te iba a decir el año pasado, en estas mismas fechas, que hoy ibas a estar tan bien?. Los pensamientos del presente me sirven para tomar decisiones cuando se terminen las vacaciones, cuando vuelva a la rutina diaria, a mis aficiones, para elegir correctamente el camino y no caer en lo mismo que tiempo atrás, para saber dónde están los límites entre mi ser y el de otra persona, para no volver a ser alguien del que se pueden aprovechar, por así decirlo. Y en cuanto a los pensamientos del futuro, están relacionados con otro proyecto que tengo en mente, como no, relacionado con el mundo de los libros. Esto de no poder evitar darle vueltas a nuevas historias puede parecer gratificante para la gente que espera leerlas, pero, para mí, hay veces que me resulta agobiante que se te vengan nuevas ideas a la cabeza. Son ideas cogidas con pinza, no muy estables, pero, poco a poco, voy formando cositas que… ¿quién sabe si en un futuro sirven para escribir otro libro? Por el momento, me lo tomo con calma, a pesar del continuo avasallamiento de ideas de mi mente, y quiero investigar a fondo en un asunto y estudiar la posible zona donde situar parte de la historia. Lo siento, no puedo contaros mucho más 🙂 🙂 🙂

Y esta entrada se acaba, al igual que se ha acabado la tormenta y el agua caída durante aproximadamente media hora. No os preocupéis. Volveré. Al igual que, tarde o temprano, volverán las tormentas veraniegas antes de que se termine esta estación para dar paso a la estación más bonita del año. ¡Qué ganas de que llege el mes de noviembre para salir a fotografiar su otoño por séptimo año consecutivo!

 

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He leído “El domador de leones”

Después de muchos meses sin haber leído nada, durante el mes de agosto, y tras haber acabado mi proyecto del segundo libro a publicar, retomé El domador de leones, de Camilla Läckberg, el cual comencé a leer en el mes de mayo.

Hasta la fecha, es el último publicado en español de la saga de los crímenes de Fjällbacka. He visto que en Suecia se publicó el décimo durante el mes de junio, pero hasta febrero de 2018 no llegará a publicarse en España.

Dicho todo esto, decir que la trama me ha gustado mucho. Y, tras varios libros donde casi siempre logré averiguar el final, en este me he aproximado mucho, pero no he sabido quién estaba detrás de todo. Además, cuando he cerrado el libro, dándole por finalizado, me ha quedado la sensación de… cómo me has engañado con este punto. Y, precisamente, esos son los libros que me gustan a mí. Los que tienen sorpresas al final.

Sin duda, lo pongo en el segundo de la lista de libros que más me gustan de esta autora, quedando la lista así:

1-Las hijas del frío (tercero de la saga)

2-El domador de leones (noveno de la saga)

3-La sombra de la sirena (sexto de la saga)

4-Los vigilantes del faro (séptimo de la saga)

5-Las huellas imborrables (quinto de la saga)

6-La mirada de los ángeles (octavo de la saga)

7-Los gritos del pasado (segundo de la saga)

8-La princesa de hielo (primero de la saga)

9-Crimen en directo (cuarto de la saga)

 

Ahora, a esperar ansioso al mes de febrero de 2018 para que se publique el siguiente libro de Camilla Läckberg. Hasta entonces, me pondré con algún otro libro. Y La Regenta, de Leopoldo Alas <<Clarín>>, tiene todas las papeletas. A ver si consigo leerlo…

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He leído “El domador de leones”

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He leído “La herencia de Bárbara Bouvier”

Primer libro leído del año. Y no podía ser otro que de la misma editorial que me publicó Los descendientes del fuego.

El libro consta de 124 páginas, en las que se investiga el crimen de una anciana de 63 años. Tres policías interrogan a los vecinos sospechosos hasta que averiguan quién está detrás del suceso.

He de decir que me aproximé mucho a la hora de averiguar quién lo había cometido, pero no logré acertar con el culpable.

Lo ha escrito un escritor novel, de autopublicación como el mío, y me ha dejado muy buen sabor de boca. Como a mí me gustó que me dijeran críticas constructivas para mejor, voy a hacer lo mismo con este libro:

1-Echo de menos más descripciones de los lugares, personajes, costumbres de estos, etc.

2-No se sabe dónde sucede la historia. Tan solo que ocurre en una calle de un pueblo de Andalucía, pero no sabemos el nombre de dicha población. Estaría bien situar los acontecimientos en un lugar determinado, citando escenarios reales para que la gente se haga una idea de dónde discurre la historia.

 

Por lo demás, me parece todo correcto. Es una historia que pone intriga y hace que quieras saber más de lo que ocurrió.

Enhorabuena.

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Análisis 2016

Otro año más que nos cargamos. Otro año más dónde quitamos el calendario colgado de la pared y ponemos uno nuevo. Y otro año más dónde estamos aquí, de nuevo, para analizar lo que ha sido el 2016.

El año pasado, por estas fechas, me propuse los siguientes objetivos:

– Seguir conociendo el norte de España, en concreto el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

-Comprarme un objetivo mejor para la cámara.

-Abandonar mi vida sedentaria y ponerme a hacer cosas. En mente tengo ir a la ciudad deportiva a nadar, al gimnasio y a clases de yoga.

-Corregir mi leísmo.

-Publicar mi libro.

-Retomar la lectura de libros.

 

Comenzando por el primero, decir que finalmente no fui a Ordesa. Sin embargo, volví al norte, a Galicia, a las Islas Cíes, conocí la Isla de Ons y pasé unos maravillosos días en Camariñas (A Coruña). Esta última visita fue de investigación para mi segundo libro.

Siguiendo por la compra de un objetivo para la cámara, es algo que no cumplí. Y, sinceramente, creo que en el 2017 tampoco lo conseguiré; puesto que tengo otras ideas en mente.

En el mes de mayo comencé a ir a la ciudad deportiva, un par de días a la semana como mínimo, y, en ella, asisto a clases de aquapilates; las cuales me vienen muy bien para mi lesión de rodilla. Además, de vez en cuando nado en la piscina. Algo de deporte me venía bien.

La correción de mi leísmo va por buen camino. Aún no lo consigo al 100% y tengo muchas dudas, pero he mejorado muchísimo respecto al año pasado por estas fechas. El cambio que he dado es como el día y la noche.

2016 pasará a ser el año dónde logré publicar mi primer libro; en una editorial de autoedición. Lo que primeramente creí que iban a ser unos 50 libros, estando convencido de que no iba a lograr vender muchos de ellos, se convirtió en todo un éxito en mi pequeño pueblo y he vendido, hasta hoy, unos 200 libros. Algo inimaginable para mí y que hizo que mis ganas de trabajar en mi segundo libro fueran en aumento.

Y, por último, me propuse retomar la lectura. Decir que lo hice a principios de año leyendo los dos libros publicados por Julio César Cano: Asesinato en la Plaza de la Farola y Mañana, si Dios y el Diablo quieren. Luego, pasaron muchos meses dónde me centré en la escritura de mi segundo libro y abandoné la lectura. Ha sido finalizando el año dónde he leído tres más: El libro de los Baltimore, La última noche en Tremore Beach y Los chicos que cayeron en la trampa.

Dicho todo esto, me puedo considerar satisfecho porque tan solo no he cumplido uno de los objetivos propuestos. Y, sinceramente, es el que menos me duele no haberlo cumplido; pues solo es un capricho.

Ahora voy a dejar por escrito los objetivos propuestos para el año 2017:

-Seguir leyendo libros. A ser posible, más de cinco. Que son los que he leído en 2016.

-Publicar mi segundo libro, el cual lo tengo muy avanzado y que creo será mejor que el anterior.

-Visitar el otoño del norte. En mente tengo la Selva de Irati, en Navarra; el Hayedo de Altube, en el País Vasco; el Hayedo de Busmayor, en Castilla y León; y el Castañar de El Tiemblo, también en Castilla y León. Tan solo podré ir a uno de ellos y es un dilema cuál elegir.

-Visitar Andalucía. Pero no un sitio cualquiera, sino Córdoba. Y, dentro de Córdoba, hacer una visita a mi antiguo compañero de trabajo. Se la debo desde hace casi dos años.

-Realizar más actividades fuera del mundo laboral. Por supuesto, seguir yendo a la ciudad deportiva. Pero, además, quiero hacer alguna actividad relacionada con el mundo de la fotografía. En mente tengo apuntarme a la Asociación de Fotógrafos Extremeños.

-Tener más confianza en mí mismo, mirar el futuro con optimismo y creer que todo cambiará si te lo propones. Este propósito es el número 1 de la lista y sé que lo lograré sí o sí. The Boss y su música me ayuda a ello. Y cada vez que noto que me vengo abajo, me pongo a escuchar Land of Hope and Dreams o Tougher Than the Rest y me sube el ánimo a marchas forzadas. Gracias, amigo “Dolce & Gabbana”, por recomendarme la música de Bruce Springsteen.

-Y, como último propósito, me propongo seguir mandando a tomar por culo a la gente nociva, a la que solo critica a los demás sin previamente mirarse al espejo, a la que se mueve por la vida por intereses. Esto es algo que ya he hecho en el 2016 y, sin ninguna duda, lo seguiré haciendo en el 2017.

¡FELIZ AÑO 2017 A TODOS!

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He leído “Los chicos que cayeron en la trampa”

Finalizando el año he hecho una pequeña maratón le lectura de libros. Acabado el verano, comencé a leer El libro de los Baltimore, de Joël Dicker; luego, seguí con La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago; y, por último, termino el año cerrando las páginas de Los chicos que cayeron en la trampa, de Jussi Adler Olsen: es el segundo libro del Departamento Q y cuyo caso investiga el subcomisario Carl Möck, junto al gracioso Assad.

Después de haber leído La mujer que arañaba las paredes en febrero de 2015, decidí continuar con la saga. Deciros que el libro está muy bien escrito, siguiendo un guion estructurado y que hace que quieras seguir pasando una página tras otra. Por contra, y es algo que aplico a los dos libros que he leído de este hombre, no me ha gustado que los finales sean previsibles y sin sorpresas.

A mí me gustan los finales de los libros dónde no te esperes lo que va a suceder, aquellos que cuando todo parece resuelto, de repente, el escritor se saca un as de la manga y mete un mazazo que nadie se espera. Esto, sin embargo, no sucede en ninguno de los libros de Jussi Adler Olsen.

No obstante, a pesar de un final que no me ha entusiasmado, le pongo un 7 al libro. Por supuesto, seguiré leyendo la saga con la lectura del siguiente: El mensaje que llegó en una botella. Aunque antes de ese, leeré otros que están en la lista de espera.

Aprovecho para desearos a todos Feliz Año Nuevo y que vuestros deseos se hagan realidad en el año 2017.

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He leído “La última noche en Tremore Beach”

Poco a poco voy dando salida a los libros que tenía pendientes de leer. Si hace un mes aproximadamente terminé El libro de los Baltimore, hoy vengo a deciros que ayer terminé de leer La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago (escritor vasco).

El libro tampoco es de novela negra, al igual que os indiqué con El libro de los Baltimore, sin embargo, durante toda la lectura vives con la intriga de qué le pasa al protagonista para que tenga intuiciones de cosas que van a suceder.

Ayer por la tarde lo retomé, tras unos días en standby, y lo cogí justo por la mitad del libro. Me enganchó tanto que estuve toda la tarde-noche leyendo hasta que finalmente lo terminé. Una vez acabado, si tengo que ponerle una nota del 1 al 10, le pongo un 8 alto.

Ahora, a empezar el siguiente. Este sí será novela negra: Los chicos que cayeron en la trampa, de Jussi Adler-Olsen. Ya os contaré qué tal está el siguiente libro del Departamento Q.

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La última noche en Tremore Beach

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He leído “El libro de los Baltimore”

A principios de verano comencé a leer este libro y al principio lo cogí con fuerza. Luego, lo abandoné durante unos meses para centrarme en la escritura de mi segundo libro y así ha sido hasta hace tres días dónde definitivamente me lo he terminado.

Decir que El libro de los Baltimore no es novela negra, tal y como he venido leyendo en los últimos años. No sé en qué género englobarlo. Tan solo puedo decir que aunque no es novela negra, está lleno de intriga y suspense.

Marcus Goldman, protagonista de La verdad sobre el caso Harry Quebert, cuenta la historia de su familia y en toda la novela habla del Drama ocurrido. Ello hace que quieras saber más y más hasta que llegas a las últimas páginas y conoces lo que pasó. Por supuesto, tal y como me pasó con La verdad sobre el caso Harry Quebert, cuando parecía que ya estaba todo claro y resuelto, el escritor se saca un último As de la manga y cuenta el origen del Drama; el cual yo ni me había imaginado.

El libro de los Baltimore no está entre mis cinco libros favoritos, ni siquiera entre los diez, pero la verdad es que me ha gustado mucho. Y más que la historia, lo que me gusta es la forma de escribir de Joël Dicker, el cual tiene mi misma edad.

Sin ninguna duda, os recomiendo leerlo. Mi siguiente libro en leer será La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago. Ya os diré qué me ha parecido cuando lo haya terminado.

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