Memorias De Una Vida

Diario De Un Aventurero Por La Vida

El Portador de Agua

en 05/07/2010

Hago un pequeño alto en mis vacaciones para dejaros con un cuento que he descubierto gracias a la lectura del libro La Buena Crisis y que no podía aguantarme hasta la vuelta de las vacaciones en ponerlo aquí en el blog. Espero que lo disfrutéis y que saquéis algo en claro de su lectura.

Un portador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas mientras que la otra era perfecta y conservaba todo el agua hasta el final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón; sin embargo, la vasija rota llegaba sólo con la mitad del agua.

Durante dos años completos diariamente sucedía eso. Por supuesto, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección, y se sentía muy mal porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años la tinaja quebrada habló al aguador así:

“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas tú sólo puedes entregar la mitad de mi carga y solamente obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.

El aguador le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a casa, quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”.

Eso hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo del camino. Aún así, la tinaja se sentía apenada porque al final sólo quedaba dentro de sí la mitad de agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello: sembré semillas de flores a lo largo de todo el camino por dónde vas, y todos los días las has regado, y por esos dos años yo he podido recoger estas flores. Si no fueras exactamente tal como eres, con todas tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esta belleza.

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados. Y que ¡sin esas grietas quizá no lo conseguiríamos!

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