Memorias De Una Vida

Diario De Un Aventurero Por La Vida

Décimo aniversario y análisis 2017

El pasado día 6 de diciembre se cumplió diez años desde que decidí crear Memorias de una Vida.

Diez años dan para mucho, para momentos buenos, momentos muy buenos, momentos malos y momentos horribles. Pero, si hacemos un balance general, claramente sacamos cosas positivas.

Cuando el blog vio la luz de la vida no tenía las cosas que tengo hoy. Y no me refiero a cosas materiales, las cuales se consumen con el paso del tiempo, sino a cosas que hacen que tu vida sea más satisfactoria. Para empezar, en el año 2007 no había escrito ni una sola historia en el blog. Tenía mis cosillas en un cuaderno, el cual decidí tirar a la basura hace más de un año, puesto que solo había cosas tristes en él. Tampoco estaba metido en el ruinoso mundo de la fotografía, hoy por hoy una de mis aficiones favoritas y que tan buenos momentos me ha dado y que espero que siga dándomelas por mucho tiempo más. En aquel año tampoco conocía nada de Extremadura, cuanto más del resto de España. En estos momentos, me siento orgulloso de conocer tantos sitios bonitos de mi tierra.

Según fui creciendo, lo hizo conmigo el blog. Y aquí comencé a subir mis primeras fotos de paisajes (por cierto, bastante malas). Creció tanto, que decidí separarlas y creé Memorias de un Turista, el blog que más actividad tiene de los tres que mantengo. Sí, existe otro blog más, donde escribo mis historias (la última hace poquitos días), el cual es Memorias de una escritura y en él podéis encontrar un adelanto de tres capítulos de mi segundo libro: El caso Iris.

Dicho todo esto, analizamos el presente año. 2017 es un año que comenzó yendo cuesta arriba, con muchos obstáculos en el camino, donde tropecé con varios de ellos y me hicieron caer, retroceder, casi volver al inicio. Por fortuna, tengo a mi alrededor a gente que me ayudó a montarme de nuevo en la bicicleta, me dio un empujón para coger impulso y vuelta a andar. Sin ellas, ahora mismo no iría cuesta abajo, sin frenos, sorteando todos los obstáculos hallados en el camino y sin que nada me pare. ¡¡¡Y QUE LO INTENTEN!!! Además, a la memoria también se me vienen dos personas que, sin ellas saberlo y sin ellas quererlo, hicieron que mi día a día fuera mejor, más ameno, más alegre y que al finalizar la jornada te metas en la cama con una sonrisa por los momentos que te han hecho pasar. Al fin y al cabo, se trata de eso: de sonreír al irte a acostar, recordando momentos del día. Y no de meterte en la cama con lágrimas en los ojos, como sucedió durante una temporada.

A principio de año me propuse una serie de objetivos, cumpliendo casi todos ellos. Fueron los siguientes:

-Seguir leyendo libros. A ser posible, más de cinco. Que son los que he leído en 2016.

-Publicar mi segundo libro, el cual lo tengo muy avanzado y que creo será mejor que el anterior.

-Visitar el otoño del norte. En mente tengo la Selva de Irati, en Navarra; el Hayedo de Altube, en el País Vasco; el Hayedo de Busmayor, en Castilla y León; y el Castañar de El Tiemblo, también en Castilla y León. Tan solo podré ir a uno de ellos y es un dilema cuál elegir.

-Visitar Andalucía. Pero no un sitio cualquiera, sino Córdoba. Y, dentro de Córdoba, hacer una visita a mi antiguo compañero de trabajo. Se la debo desde hace casi dos años.

-Realizar más actividades fuera del mundo laboral. Por supuesto, seguir yendo a la ciudad deportiva. Pero, además, quiero hacer alguna actividad relacionada con el mundo de la fotografía. En mente tengo apuntarme a la Asociación de Fotógrafos Extremeños.

-Tener más confianza en mí mismo, mirar el futuro con optimismo y creer que todo cambiará si te lo propones. Este propósito es el número 1 de la lista y sé que lo lograré sí o sí. The Boss y su música me ayuda a ello. Y cada vez que noto que me vengo abajo, me pongo a escuchar Land of Hope and Dreams o Tougher Than the Rest y me sube el ánimo a marchas forzadas. Gracias, amigo “Dolce & Gabbana”, por recomendarme la música de Bruce Springsteen.

-Y, como último propósito, me propongo seguir mandando a tomar por culo a la gente nociva, a la que solo critica a los demás sin previamente mirarse al espejo, a la que se mueve por la vida por intereses. Esto es algo que ya he hecho en el 2016 y, sin ninguna duda, lo seguiré haciendo en el 2017.

 

Empezando por el primero… no lo he logrado. He leído tres libros completos, y aún estoy leyendo el cuarto: La Regenta. Pero, claro, es que La Regenta es un libro de casi 1200 páginas. Y teniendo en cuenta que tengo que compaginar la lectura con la escritura, me está costando acabarlo. Por lo tanto, creo que puedo dar por cumplido el objetivo.

En cuanto a publicar mi segundo libro, no se ha logrado. Y me temo que tampoco va a poder ser antes de Navidad: era mi propósito. Pero está muy muy muy cerca de conseguirse, quizás para mediados de enero; aunque tampoco quiero adelantar acontecimientos por si surgiera algún problema de última hora.

Hace casi un mes visité el otoño del norte, volví a Euskadi y me volví emocionado por todo lo visto. Ni en mis mejores pensamientos imaginé que iba a encontrar el colorido otoñal tan espectacular como el hallado.

Objetivo no cumplido el visitar Andalucía, Córdoba. Razones me han llevado a ello, pero se ve que tampoco importan mucho, puesto que no se han preocupado de saberlas.

Sigo haciendo actividades fuera del mundo laboral, todas relacionadas con la ciudad deportiva, a la que asisto desde hace año y medio. Cada vez que mi tiempo libre me lo permite, voy a nadar, a clases de aquapilates y, desde últimos de verano, asisto a clases de yoga. Además, en la ciudad deportiva he conocido a personas que, si bien no forman parte de mi círculo de amigos, sí te hacen pasar un rato agradable, incluso de risas. Y como ya he dicho anteriormente, de lo que se trata en la vida es de irse a la cama todos los días con una sonrisa en la cara, recordando los momentos del día.

Cuando uno cae lo más bajo posible y luego te levantas, no te queda otra que comenzar a tener más confianza en ti mismo, en tus posibilidades, en tus capacidades y virtudes. Afortunadamente, y tras mucho luchar contra el día a día, ahora mismo estoy en esa fase de que no se me pone nada por delante. Pensándolo friamente, quizás la vida me tenía que dar una lección para aprender a valorar las cosas que tengo. Y como bien dice el dicho… a base de palos se aprende.

Y llegamos a mi último propósito, a mi favorito, al que más satisfacción me da cumplirlo. En su día tomé la decisión de mandar a tomar por culo a la gente nociva (tengo otra palabra más radical, pero me cortaré porque es demasiado agresiva), a las personas que ponen la sonrisa por delante y los puñales por detrás, las mismas que critican lo que haces o dejas de hacer, como si al final de mes su nómina engordara por hacerlo, y, sobre todo, seguir mandando a tomar por culo a las personas que se mueven por interés. Comencé a hacer todo esto en 2016, he seguido haciéndolo en 2017 y… ¡LO HARÉ EN 2018! Total, la gente que verdaderamente me importa estuvo en el 2016, ha estado en el 2017 y, sin ningún tipo de duda, estará en el 2018.

Quiero finalizar la entrada con una canción que me ayudó a lograr el penúltimo objetivo descrito: el tener más confianza en mí mismo. Por supuesto, es una canción de Bruce Springsteen.

I said, this train, dreams will not be thwarted
This train, faith will be rewarded

 

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Escribir por aburrimiento VII

La tormenta ha comenzado, el agua comienza a caer tras unos minutos de tregua…

Las vacaciones veraniegas son sinónimo de levantarse tarde, de descanso, de no hacer nada de provecho, de dormir la siesta a pesar de hacer lo primero, de desconectar de tu vida diaria en la oficina, de tardes en la piscina, en las terrazas tomando algo, de acostarse tarde…

Después de las primeras líneas escritas, sí, es evidente que estoy de vacaciones. Y, aunque algunas de las cosas descritas antes las he seguido al pie de la letra, no he querido tomarme en serio eso de no hacer nada de provecho.

Ha pasado mucho tiempo desde la última entrada donde conté cosas de mi vida, de lo que hacía, de lo que sentía. En concreto, la última vez fue el 23 de mayo de 2016. Razones personales me han llevado a ello, para que no quedara por escrito nada de este último año y medio.

Volviendo al tema de las vacaciones, estaba deseando que llegara este periodo estival, y largo se me ha hecho su llegada, para organizarme en ciertas cosas que tenía atrasadas desde hace meses (es lo que tiene centrarse en mi segundo libro, casi al 100%, en mis ratos libres).

Para empezar, las vacaciones han servido para ponerme al día sobre la serie Juego de Tronos, la cual comencé a ver a últimos de julio. En menos de un mes logré ver las siete temporadas (a falta del capítulo que se emite hoy mismo). Un gran enganche el mío en esta serie y que me ha gustado mucho.

Una vez terminado de ver la serie me dije que iba a continuar con el libro que comencé a leer en mayo, El domador de leones, y que tenía abandonado también tras haber leído menos de cien páginas. En cuatro días lo he terminado, al engancharme tanto la historia.

Otra de las cosas que me propuse está relacionada con el mundo de la fotografía. Lo primero, organizar algunas que aún tenía por clasificar desde hacía un mes. Y lo segundo, hacer algunas fotografías más y añadirlas a mi colección. Con satisfacción, he logrado ambas cosas. Y de lo segundo, ha sido muy gratificante las fotografías que he hecho, puesto que desde hace mucho tiempo tenía muchas ganas de captar de cerca a algún alacrán (fotografía macro). Es algo que conseguí hace dos días y no fue buscada. Simplemente, me encontré con el alacrán en el campo, de casualidad, y me puse a tirar fotos como loco.

Y, por último, las vacaciones también han servido para pensar en cosas del pasado, del presente y del futuro. Pero, al contrario de otras veces, los pensamientos han sido de ánimo y optimismo. Los pensamientos del pasado, de mi situación hace un año, han servido para decirme a mí mismo ¿quién te iba a decir el año pasado, en estas mismas fechas, que hoy ibas a estar tan bien?. Los pensamientos del presente me sirven para tomar decisiones cuando se terminen las vacaciones, cuando vuelva a la rutina diaria, a mis aficiones, para elegir correctamente el camino y no caer en lo mismo que tiempo atrás, para saber dónde están los límites entre mi ser y el de otra persona, para no volver a ser alguien del que se pueden aprovechar, por así decirlo. Y en cuanto a los pensamientos del futuro, están relacionados con otro proyecto que tengo en mente, como no, relacionado con el mundo de los libros. Esto de no poder evitar darle vueltas a nuevas historias puede parecer gratificante para la gente que espera leerlas, pero, para mí, hay veces que me resulta agobiante que se te vengan nuevas ideas a la cabeza. Son ideas cogidas con pinza, no muy estables, pero, poco a poco, voy formando cositas que… ¿quién sabe si en un futuro sirven para escribir otro libro? Por el momento, me lo tomo con calma, a pesar del continuo avasallamiento de ideas de mi mente, y quiero investigar a fondo en un asunto y estudiar la posible zona donde situar parte de la historia. Lo siento, no puedo contaros mucho más 🙂 🙂 🙂

Y esta entrada se acaba, al igual que se ha acabado la tormenta y el agua caída durante aproximadamente media hora. No os preocupéis. Volveré. Al igual que, tarde o temprano, volverán las tormentas veraniegas antes de que se termine esta estación para dar paso a la estación más bonita del año. ¡Qué ganas de que llege el mes de noviembre para salir a fotografiar su otoño por séptimo año consecutivo!

 

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Protegido: No surrender

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Protegido: Firme en el camino

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Protegido: Sentimientos encontrados

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Escribir Por Aburrimiento VI

Toc, toc… ¿Hay alguien?

Esperas a que abran la puerta pero permanece cerrada una y otra vez. Quizás no haya nadie, quizás ese alguien no quiera abrir la puerta por miedo a un desconocido o quizás ese alguien ya haya abierto la puerta a otro alguien.

Suena en mi ordenador Enigma: Sadeness/Find Love/Sadeness (Reprise). Desde pequeño me he criado en casa con Enya y Enigma. Es el legado de música que me ha dejado mi padre junto a Scorpions, Pink Floyd o Dire Straits. Hablando de Dire Straits… ¡QUÉ RISAS NOS ECHAMOS AYER CON MARK KNOPFLER! De verdad que hay gente que por llamar la atención le da igual hacer el ridículo.

Nunca me han gustado el tipo de personas que van de “guays” por la vida para conseguir sus objetivos. Se visten “arregladamente” para ir al trabajo como si fueran de fiesta y se “maquillan” para llamar la atención. Y vaya si lo hacen. Es imposible no llamar la atención, pues por unos instantes crees que estás ante Fofó y Miliki y que de un momento a otro va a decir “¿cómo están ustedeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeees?”. Lo más triste es que esta gente consigue llamar la atención de la manera que quieren. En fin, no vamos a seguir manchando el blog hablando de estos animales sin educar.

Hace 1.840 días, o lo que es lo mismo, hace 5 años y 14 días que me despedí de una gran ciudad. Esa gran ciudad tiene por nombre San Sebastián, Donostia, Donosti y será Capital Europea de la Cultura en 2016. Aquel 14 de marzo de 2010 dije mirando a la bahía de La Concha, desde el Monte Igeldo, que iba a volver. Y a día de hoy tengo una fecha planeada de esa vuelta.

Me gusta planificar con mucha antelación mis vacaciones. El año pasado reservé el día 2 de enero la entrada a Muniellos, en Asturias, para el día 10 de noviembre. Y llegado tal día me quedé maravillado por lo que esconde la naturaleza en esta Reserva de la Biosfera.

El pasado día 17 de marzo tomé la decisión definitiva del lugar que iba a visitar este año. Yo no soy de calor, no soy de playa y en verano es rara la vez que me voy de vacaciones. Como amante de la montaña, de los bosques, del otoño, prefiero ir de vacaciones en noviembre para ver el traje de colores que nos brinda la mencionada estación. Y este año mi objetivo es visitar el Hayedo de Altube y el de Otzarreta; ambos en el País Vasco.

Por supuesto volveré a pisar la gran Donosti para cumplir mi promesa. Volveré más tarde de lo que me hubiera gustado pero volveré. Y también me gustaría volver a visitar la Playa de Itzurun en Zumaia; mi playa favorita de todas las que conocí hace cinco años.

La promesa que no he cumplido es la de volver a escribir una historia sin tardar cinco meses. Lo prometí el día 9 de octubre de 2014 (cerrando Los Huesos olvidados) y desde entonces no he vuelto a escribir ninguna historia. Porque la que escribí el 17 de noviembre (Fantasías de una tarde de otoño) creo que no cuenta mucho. Unas veces por falta de tiempo, otras por cansancio, otras por perrería y otras por falta de ideas. El caso es que no me he vuelto a sentar a intentar escribir algo. Y la verdad es que me da mucha pena porque estoy oxidado.

Se va acercando el momento del cambio horario, el momento de dormir una hora menos, de tener más sueño por las mañanas, de volver a acostumbrarse a la nueva hora, de volver a tener que esperar a mi amigo Sergio en la salida de mañana. Porque si ya de por sí es normal que se quede dormido, mañana con más motivo 😉 😉 😉

Nos vamos a Zamarrillas, una aldea abandonada cerca de Valdesalor (Cáceres). Tiraremos algunas fotos, nos acercaremos al Pantano de Valdesalor y luego subiremos las fotos a Memorias de un Turista.

Y esto es todo por hoy. Nos vamos a acostar pronto que hoy llegan las tres de la madrugada antes que otros días jeje.

La voz de Enigma se va apagando poco a poco en Beyond the Invisible (es una de las que más me gusta), de la misma manera que se apagan las luces llegando la nueva luz del día, de la misma manera que se apaga el fuego cuando se consume la leña, de la misma manera que nos vamos apagando todos cuanto más años sumamos.

Tan solo una cosa más. Me gustaría estar en noviembre con una chica de pelo moreno y rizado observando las vistas desde Igeldo, pero como dice la canción con la que terminamos la noche… But someday we’ll meet again and I’ll ask you, I’ll ask you why, why it has to be like this.

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Seguimos creciendo…

El pasado sábado pasé un estupendo día fotografiando Mérida. Desde hace varios años tengo muchas fotografías de los principales monumentos emeritenses pero esta vez se trataba de una convivencia.

La Asociación Fotográfica Emérita Augusta organizaba un rally fotográfico por la ciudad y posteriormente saldrían tres fotos ganadoras del evento. Vino gente de la propia región, de Toledo, de Sevilla, de Cádiz o incluso Valladolid y pasamos buenos ratos.

El pasado noviembre, durante mi visita al Valle del Ambroz para seguir disfrutando un año más de su increíble otoño, se me perdió una de las gomas que llevan las patas del trípode. Desde entonces me he apañado sin ella y he dado uso al trípode sin problemas. Así hasta el día menos pensado que la pata sin esta goma se ha quedado atascada y no sale. Lo he intentado con una llave inglesa e incluso alicates pero no hay medios a que salga.

Lo que me fastidia de ello es que el sábado por la noche tuve la oportunidad única de visitar el Teatro Romano de noche, sin gente por medio, con luz artificial y no pude captarlo en toda su esencia. Al no conseguir cierta altura el trípode tuve que conformarme con alguna foto mal hecha para que no salieran las pequeñas vallas de arriba del todo. Me dolió más de lo que yo creía.

La decisión que tomé fue que tenía que comprar otro trípode como es lógico. Durante toda la semana he estado mirando varios y por supuesto entre mis opciones figuraba comprar un trípode en condiciones, más estable que el que tenía, más durarero y por supuesto más caro.

Cuando ya tenía decidido cuál comprar me eché a última hora atrás pensando “es que me viene muy mal gastarme ahora este dinero en el trípode”. Y muy a mi pesar abandoné la compra.

Pero la vida me tenía guardada una sorpresa 9 horas después dónde me dijeron que seguía creciendo y que gracias a ello podía acometer esa compra. Soy consciente que tengo muchas cosas que mejorar, muchas que aprender y muchas que enseñar. Pero que te den tal noticia hace que todo eso esté cada vez más cerca y que sigas luchando para seguir creciendo. “Otras” deberían aprender de ello y valorar más el día a día de la gente y no vender humo y más humo.

P.D. Hay cosas que el dinero no puede comprar. Ni siquiera Mastercard 😉 😉 😉

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Bienvenido al mundo, pequeño

Tus mofletes, tus ojitos, tus manitas, tus pies… Ñam, ñam. Para comérselos.

La verdad es que los bebés recién nacidos nunca me han llamado la atención. Siempre me han gustado los niños cuando ya cumplen el año, comienzan a dar los primeros pasos y a decir las primeras palabras. Te sientas con ellos y juegas a lo primero que el niñ@ quiera, les haces de remoler un poco, etc. Todo esto con un bebé no puedes hacerlo.

La cosa cambia y mucho cuando el bebé es de tu familia, de tu sangre. El día 28 de diciembre fue el día elegido para que un nuevo ser viniera al mundo en nuestra casa. La espera fue larga, 9 meses que parecían que iban a ser 9 años, e incluso cuando las puertas se abrían ante él se hizo algo de rogar.

Nunca olvidaré el día en el que te vi por primera vez, tus ojos semiabiertos pareciendo un piratilla, tu boquita picuda, tu olor característico de los niños de tu edad.

Un pequeño ha llegado a nuestras vidas y juntos caminaremos agarrados de la mano. Tus primeros pasitos estarán bien dirigidos para que no te caigas; no me cabe ninguna duda. Y esperemos que todos los que vayas dando a lo largo de tus años vayan también hacia la buena dirección.

Bienvenido a casa, pequeño.

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Experiencia asturiana

Otra aventura más. Otro viaje guardado en el baúl de los recuerdos para recurrir a él cuando me apetezca.

El próximo sábado se cumplen cinco años desde que comenzó todo. Cinco años del día que sin yo saberlo inicié una gran aventura por el norte y que serviría para iniciar otras aventuras, “casualmente” también por el norte en años posteriores.

En la agenda ya hay tres fechas apuntadas: 22/11/2009, 01/09/2012 y 08/11/2014. La primera fue una aventura iniciada en el País Vasco, la segunda fue una aventura iniciada en Galicia y la tercera fue una aventura iniciada en Asturias.

Vamos con esta última… desde mis vacaciones veraniegas por Galicia me fijé como objetivo que lo siguiente que visitaría sería Asturias y en otoño. Tenía muchas ganas de verlo, ver sus montañas llenas de colorido, visitar la Reserva de Muniellos, el Parque Natural de Somiedo, algún hayedo.

Con ese objetivo partí el día 8 de noviembre hacia tierras asturianas. Al llegar me llevé una pequeña decepción al ver que casi no había color otoñal y que estaba más verde de lo que yo iba buscando.

A pesar del contratiempo meteorológico tenía claro que iba a salir a fotografiar lo que tenía planeado. La guinda final se la llevó Muniellos cuando llegué a una zona de hayas cuyas hojas sí tenían color otoñal; con el río Muniellos corriendo bravo. Tal paisaje se quedó plasmado en múltiples fotografías y sobre todo en mi mente.

El otoño que iba buscando en Asturias lo encontré el último día de mi estancia por el norte, justamente en Las Médulas de León. El monte tenía una mezcla de colores espectacular y a pesar de la lluvia que cayó tal día no me impidió salir a fotografiar el otoño. Al final del día, y tras saber que ya no tiraría más fotos al norte hasta otra ocasión, analicé mi aventura y me quedé satisfecho en líneas generales.

He conocido otra tierra, otra gente y otra gastronomía. Y mis vacaciones asturianas ya están en un buen lugar de recuerdos. Aunque sinceramente será cuando pasen los días y meses cuando más valore lo que he vivido allí.

Ahora toca pensar en la próxima aventura. En mi agenda para el año que viene tengo la opción de volver a Asturias; a la zona de Cangas de Onís, Lagos de Covadonga y Picos de Europa, o volver al País Vasco; a visitar el hayedo de Altube, volver a playas como la de Itzurun en Zumaia, a San Juan de Gaztelugatxe y por supuesto a San Sebastián.

¿Cuál opción cobra más fuerza ahora? Una pista: Asturias la he visitado hace una semana y el País Vasco hace ya cinco años que no lo visito.

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La odisea de llegar a Cangas del Narcea (Asturias)

Día cero de mis vacaciones asturianas y por fin estoy en Limés (Cangas del Narcea). Y digo por fin porque hoy he sufrido una auténtica odisea para llegar. Pero comencemos por el principio…

Sobre las 08:15 salía de Mérida hacia el norte. He activado el GPS e iba indicándome los pasos a seguir. A mí que me importa que me digas dónde está Cáceres, Salamanca, Zamora o León. Hasta ahí sé llegar a la perfección. Pero bueno…

Primera parada a 7 kilómetros de Salamanca y a la cabeza se me vienen dos recuerdos:

1-Se trata de la salida de Arapiles y me acuerdo inevitablemente de mi amigo Juanín que hace unos meses nos dio una lección de historia con la “famosa” Batalla de Arapiles jejeje.

2-Esta es la parada que realizaba siempre hace 5 años cuando iba desde Cáceres a Bilbao y me ha traído muy buenos recuerdos.

 

Llego a la cafetería e increíblemente me la encuentro vacía (siempre hay un cojón de gente). Pido un café con leche y un donut y según me lo voy comiendo le pregunto a la camarera la hora a la que abre el comedor. La conversación ha sido así:

-¿Cuándo abrís el comedor?

-De una a cuatro de la tarde.

-Ok. Gracias. Es para dentro de una semana que vuelva de vacaciones.

-¿A dónde vas de vacaciones?

-A Asturias.

-Ay qué ganas tengo de ir a Asturias. Yo soy de San Sebastián pero nunca he ido a Asturias.

-¿De San Sebastián? Estuve hace cinco años y me maravilló.

-Sí. Es muy bonita.

-Lo dicho. Preciosa ciudad.

 

Tras esto ha empezado a llegar más gente y ha terminado la conversación. Mis vacaciones comenzaban bien con la alegría de haberme encontrado con una donostiarra. El GPS sigue diciéndome dónde está Zamora. Y yo ya lo sé porque… Zamora no se conquistó en una hora.

Sigue dando por culo diciéndome dónde está León. Allí hago otra parada para tomar un café y justo a la salida el GPS que me dice: SE HA PERDIDO LA SEÑAL. Bien por ti. Todo el puto camino dando por culo dirigiéndome a sitios que sé llegar y justo dónde se complica te vas. ME CAGO EN TU PUÑETERO PADRE.

Total que llego a una bifurcación que me dirige hacia Coruña o hacia Oviedo. Yo como sé que voy hacia Asturias pues cojo dirección Oviedo. ¡¡¡ERROR!!!

Una vez en Oviedo he tenido que subir hacia Avilés (ojo que está ya pegando a la costa). Allí he comido y un buen hombre, al cual le agradezco todo, me ha escrito en un papel cómo llegar a Cangas del Narcea. Tenía que dirigirme hacia Coruña/Ribadeo (y yo pensando que al final voy a ir a Ribadeo antes de la cuenta) y me ha indicado la salida que tenía que coger: Soto del Barco. Una vez cogida esta salida ya todo era seguir la nacional adelante hasta llegar a Cangas del Narcea. Total, que he perdido dos horas y media preciosas dando vueltas por Asturias.

Mañana comenzaré ya a ver cosas por aquí. Según he venido por la nacional me he dado cuenta que el puto veroño durado hasta primeros de noviembre ha dado mucho por culo en mis vacaciones. Porque apenas se ven los árboles con el color otoñal y aún le queda una semana para coger el color bonito. Tan solo los chopos y un poco los castaños están ya amarillos. A ver mañana qué tal en el hayedo de Hermo. Dicen que el haya se adelanta al castaño en la caída de la hoja. A ver si es verdad y puedo ver algún paisaje otoñal en condiciones. Y si no es así al menos disfrutar de todo esto. Porque está clara una cosa: aunque lo que he visto esta tarde apenas tenía color otoñal, verlo tan verde es también una auténtica gozada.

En fin, que un viaje mío sin perderme no es un viaje 🙂 🙂

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